Seabiscuit, el caballo heroico de la Gran Depresión

Sebiscuit

Seabiscuit fue un maravilloso caballo de carreras de raza purasangre que se convirtió en leyenda en Estados Unidos, tras convertirse en un triunfador inesperado y representó un símbolo de esperanza durante la Gran Depresión.

Seabiscuit en su edad temprana

Seabiscut nació el 23 de mayo de 1933 en el Claiborne Farm de la Sra. Gladys Mills Phipps. El padre del potrillo fue Hard Tack, un hijo de Man O’War, el cual fue cruzado con la yegua Swing On, hija de Ben Brush.

El potro fue entrenado por el jinete “Sunny” Jim Fitzsimmons, ganador de la Triple Corona, tras correr en más de 30 carreras.

Debido a que era considerado perezoso, Seabiscuit no pudo ganar las primeras diez carreras en las que corrió, ya que a veces, sus huesos retozaban en la pista.   Esto fue motivo de menosprecio y fue utilizado como sparring en su primera temporada, debido a era reacio al entrenamiento.

A los dos años de edad Seabiscuit corrió en 35 carreras, de las cuales venció en cinco ocasiones y alcanzó el segundo lugar en otras siete. Sin embargo, a pesar de ello, fue empleado para otros fines como caballo de escolta y para entrenar a otros ejemplares.

Seabiscuit fue vendido al empresario de automóviles Charles S. Howard, quien era aficionado a los caballos, por la suma de $7.500.

Su nuevo entrenador, Tom Smith, logró tener compatibilidad y establecer un gran vínculo con el caballo.

Sebiscuit
Sebiscuit. Fuente: www.lanacion.com.ar

Seabiscuit alcanza la cumbre de su éxito

El 22 de agosto de 1936 Seabiscuit debutó, montado por el jinete Red Pollard (1909-1981), y dirigido por Tom Smith, en Detroit.

Seabiscuit ganó en la competencia del Gobernador de Detroit y la del handicap de Scarsdale, en Empire City Race Track, en Yonkers, Nueva York, entre otras.

En poco tiempo, Seabiscuit se convirtió en la esperanza para algunos en la era de la Gran Depresión en Estados Unidos.

Durante el año 1937, Seabiscuit ganó once de quince carreras, y recorrió todo Estados Unidos a bordo de un vagón de tren.

El 19 de febrero de 1938, Pollard sufrió una terrible caída mientras competía en la Feria Knightess cuando corría con otro de los caballos de Howard. El jinete sufrió fuertes lesiones en el pecho, así como fracturas en las costillas y el brazo roto, debido al peso del caballo al caerle encima.

Posteriormente, Howard contrató a George Woolf para montar a Seabiscuit. En la carrera del Handicap de Santa Anita, fueron derrotados en un final de fotografía, resultando ganador el ejemplar del Derbi de Santa Anita, un semental llamado Tramoyista.

En junio de 1938, Pollard se había recuperado y montó un potro llamado Young Modern. El caballo salió asustado de la pista y corrió a través de los establos y tiró a Pollard, rompiéndole de nuevo una pierna poniendo fin a su carrera profesional.

Luego, Seabiscuit corrió contra Ligaroti, perteneciente al actor Bing Crosby, en un evento organizado para promover recursos benéficos, realizado en el Hipódromo de Del Mar, en California, en la que resultó victorioso.

El 16 de octubre de 1938 Seabiscuit llegó en segundo lugar, tras ser vencido por la yegua Jacola, que estableció un nuevo récord el hipódromo de Laurel Park de 1:37.00 por milla.

Seabiscuit en la Carrera del Siglo

El 1 de noviembre de 1938, Seabiscuit y War Admiral se disputaron el primer lugar en la carrera que fue denominada la «Carrera del Siglo». La pista de carrera abarcaría más de 1,33 millas (1,91 km) de distancia. Fue el evento deportivo más esperado de la historia de Estados Unidos. El hipódromo Race Course de Pilmico, en Baltimore, fue colmado por miles de aficionados, provenientes de distintas partes del país.

War Admiral era el gran favorito, y las apuestas lo daban superior en proporción de 4-1 para la mayoría de corredores de apuestas. Dicho ejemplar se caracterizaba por una explosiva salida, mientras que Seabiscuit acostumbraba correr a la velocidad del grupo desplegándose en los metros finales con velocidad.

Al sonar la campana, Seabiscuit se escapó del campeón de la Triple Corona, separándose inmediatamente de su rival. A mitad de la carrera, War Admiral lo alcanzó y superó por una cabeza.A doscientos metros de la meta, Seabiscuit sacó la delantera y terminó ganando por cuatro cuerpos, rompiendo todos los pronósticos. Esta victoria lo llevó a ser elegido como el Caballo del Año, en 1938.

Seabiscuit sufrió lesiones

Seabiscuit sufrió una lesión durante una carrera, la cual fue diagnosticada como rotura de ligamentos de la pata delantera izquierda. Esto lo llevó a ser retirado de las carreras durante un tiempo.

Pollard y Seabiscuit corrieron de nuevo juntos en el rancho de Charles Howard, con Agnes, la nueva esposa de Pollard, quien lo ayudó a recuperarse. Así, poco a poco, caballo y jinete aprendieron a caminar de nuevo, superando de esa forma el alcoholismo que llevó a Pollard, a la extrema pobreza. Con la ayuda de un médico local, Pollard intentó restablecer su maltrecha pierna de la cual se recuperó, dándole la suficiente confianza para montar de nuevo a Seabiscuit, gracias al uso de aparatos ortopédicos.

Seabiscuit regresa a las carreras

Durante el otoño e invierno de 1939 las lesiones de Seabiscuit parecía mejorar día a día. Smith contrató la opinión de los veterinarios para presentar de nuevo el caballo en los hipódromos.

Pollard convenció a Howard para montar a Seabiscuit en la carrera de La Jolla Handicap, de Santa Anita, realizada el 9 de febrero de 1940.

Seabiscuit quedó en tercer lugar en la prueba, superado por dos cuerpos. Luego resultó  ganador en el Handicap de San Antonio tras vencer Kayak II, otro caballo también propiedad de Howard, por dos cuerpos y medio.

Una semana después de la de San Antonio, Seabiscuit y Kayak II compitieron en el Handicap de Santa Anita y obtuvo su famoso premio de $121.000.

Seabiscuit, a pesar de quedar atrapado en el tercer lugar, entre el líder Whichcee y el ejemplar Wedding Calls se coló entre ambos y tomó la delanter, ganado así el «gran cien» por un cuerpo y medio.

El 10 de abril se anunció oficialmente la retirada de las carreras de Seabiscuit. Fue enviado a casa, al Ridgewood Ranch, donde fue puesto a prueba como semental destacando por intermedio de Sea Sovereign, Sea Swallow.

Seabiscuit corrió en 89 ocasiones, ganó 33 carreras, en otras 15 obtuvo el segundo lugar y en 13 llegó de tercero, marcando 16 nuevos récords en los hipódromos.

La muerte de un campeón

El 17 de Mayo de 1947 Seabiscuit  sufrió un ataque al corazón que acabo con su vida con sólo 14 años de edad y fue enterrado en un lugar secreto del Ridgewood Ranch.

El 23 de junio de 2007, una estatua de Seabiscuit fue erigida su lugar de descanso.

Sebiscuit
Monumento a Sebiscuit. Fuente: es.wikipedia.org

Sebiscuit en la gran pantalla

Los estudios de Hollywood hicieron de la historia de Seabiscuit, una adaptación cinematográfica, en una película titulada La historia de Seabiscut (The Story of Seabiscuit), en 1949.

En 2001, Laura Hillenbrand, escribió un libro titulado Seabiscuit: An American Legend, y fue llevada a la gran pantalla en 2003 bajo el título Seabiscuit, nominada para el Óscar a la mejor película ese año.

Sebiscuit La Película.
Sebiscuit La Película. Fuente: www.filmaffinity.com

Referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Seabiscuit_(caballo)

https://www.lanacion.com.ar/deportes/turf/seabiscuit-caballo-holgazan-fue-leyenda-junto-jockey-nid2193756

https://www.elgrafico.com.ar/articulo/1088/5712/la-leyenda-de-seabiscuit-el-caballo-que-saco-a-estados-unidos-de-la-gran-depresion

http://www.anecdotashipicas.net/TrabajosEspeciales/Seabiscuit.htm

https://www.abc.es/deportes/abci-deportes-celuloide-201207190000_noticia.html

El caballo y su historia en el siglo XX

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La historia del caballo durante  el siglo XX, estuvo marcada por un cambio significativo en la relación hombre-caballo. En los países desarrollados, estos equinos se empleaban para fines militares y utilitarios como las labores agrícolas, y que luego fueron reorientadas a las actividades de esparcimiento y deportivas.

La transición entre el caballo y el vehículo motorizado

Los caballos de tiro fueron utilizados como medio de transporte para el desplazamiento humano, así como el trabajo agrícola o de carga. No obstante, la energía equina fue remplazada progresivamente por la energía eléctrica y la energía de los motores.

En los países desarrollados, la invención del ferrocarril inducido por el motor a explosión  y la electrificación, completaban el  remplazo de la tracción animal por las máquinas.

La utilización del caballo se redujo sustantivamente en las grandes ciudades. El primer tranvía eléctrico de Inglaterra entró en funcionamiento en 1901, en Newcastle Upon Tyne, remplazando el vehículo hipomóvil.

En los años 1930, los pequeños comercios como bares, restaurantes, y heladerías, aún poseían caballos de tiro para sus actividades productivas. Sin embargo, el número de caballos urbanos declinó en las dos primeras décadas del siglo XX.

La invención del automóvil representó el inicio de la industrialización, tras el uso de las grandes máquinas a vapor. A lo largo del siglo XX, la construcción y las mejoras de las rutas, facilitaron la circulación de los automóviles, desplazando cada vez más a los vehículos hipomóviles. ​

El caballo en las grandes ciudades

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Fuente: Fuente: www.wikiwand.com

Al comienzo del siglo XX, las grandes ciudades estaban saturadas de vehículos hipomóviles. El centro de Londres, por ejemplo, sufría embotellamientos que se fueron acentuando al pasar los años.

La disminución en la población de caballos del entorno urbano, fue a consecuencia del ingreso triunfante del automóvil.

Las ciudades o comunas francesas han utilizado el caballo en actividades, tales como: brigadas de vigilancia ecuestre, recolección de basura, visitas turísticas, entre otras.

Finalmente, el uso del caballo desapareció casi en su totalidad en el sector agrícola para dar paso a las máquinas.​ En Europa, el tractor agrícola desplazó al caballo de tiro.

El uso del caballo es remplazado por las máquinas

En Francia, los caballos de ruta fueron remplazados por camiones surgidos de la armada estadounidense.

Durante los años 1930, el caballo de tiro tenía solo se empleaba para actividades agrícolas. Por otra parte, el caballo fue empleado para las actividades de minería hasta la década de 1920, cuando la locomotora de maniobras de tipo eléctrico entró en funcionamiento por primera vez.​

La motorización en el sector agrícola comenzó en 1935, ocasionando la disminución progresiva  en el número de los caballos.

Al mismo tiempo, la incursión del tractor agrícola y de la cosechadora-trilladora implicó la industrialización de la agricultura, desplazando así al caballo de tiro de su rol utilitario. Esto ocasionó que varias razas de caballos de tiro estuvieran al borde de la extinción, los cuales eran llevados al matadero, siendo este su único destino.

El caballo en el espectáculo y la recreación

La amenaza de la desaparición de los caballos de tiro, condujo a llevar a estos animales a participar en los concursos de tracción (Ban’ei), logrando un gran éxito en Estados Unidos y en Japón a finales del siglo XX.

En 1991, se realizó la primera Ruta del Pescado. Se trata de una prueba de enganches que cosistía en recorrer ciudades y poblados del norte de Francia. Esta iniciativa fue organizada por el Haras de Compiègne, con el objetivo principal de salvar a la raza Tiro Boulonnais; siendo este evento de carrera de enganches más grande e importante de Europa.

El caballo en el ámbito militar

En el siglo XX, las caballerías militares ejecutaban funciones de reconocimientos y de estrategias de choque, en beneficio de las divisiones blindadas motorizadas.

La caballería militar también sufrió una disminución, tras la creación y el desarrollo de navíos y de trenes blindados. En el período entreguerras, las caballerías ligeras y las caballerías pesadas, ocasionaron que distintos países dejaran de recurrir al caballo para la confrontación y el combate. En algunos casos, los equinos solamente se emplearon para tareas de vigilancia o de transporte en terrenos difíciles.

Finalmente, el rol del caballo dio un giro en el entorno militar para dar origen al desarrollo de los deportes ecuestres. Los entrenamientos militares destinados al adiestramiento de los caballos que integraban la caballería, llevaron a la creación de las tres disciplinas olímpicas ecuestres como: el salto de obstáculos, la doma criolla, el concurso completo de equitación y el enduro ecuestre.

En tiempos de la Primera Guerra Mundial

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Fuente: lilyforado.com/

Durante la Primera Guerra Mundial, el rol del caballo estuvo ligado a la evolución estratégica y táctica de los conflictos armados. Tanto el caballo como la caballería fueron indispensables en la ofensiva y en el apoyo logístico. Sin embargo, los animales eran demasiado vulnerables frente a la artillería y las armas pesadas como la ametralladora. Por tal razón, la presencia de caballos en los campos de batalla pasó a ser puntual y esporádica. Esta rápida evolución se produjo el desarrollo del carro de combate, en sustitución de la caballería.

Al principio, los principales países involucrados en la Primera Guerra Mundial se apoyaban con regimientos de caballería. Sin embargo, el uso de caballos no demostró eficacia en el campo de batalla frente a los vehículos blindados.

El caballo casi se extinguió en el rol ofensivo en el campo de batalla, pero su presencia fue significativa a lo largo de la Gran Guerra, en la que participaron ocho millones de caballos aproximadamente.

Después, el uso del caballo se concentró en el área logística, ya que ofrecía  la gran ventaja de poder ser utilizado en terrenos accidentados y fangosos, los cuales dificultaban el paso de los vehículos motorizados. Asimismo, los caballos sirvieron de apoyo para realizar actividades de reconocimiento, remolcar equipos o ambulancias, e incluso, para transportar materiales y mensajería.

Sin embargo, la presencia del caballo representaba efectos negativos, podían transmitir algunas enfermedades; así como degradar las condiciones sanitarias en el frente a través del estiércol y de los cuerpos de animales muertos.

Las condiciones de vida para los caballos en el frente eran difíciles, ya que eran vulnerables, y sufrían de dermatosis y de otras enfermedades; además de que resultaban afectados por los ataques químicos.

El caballo en el mundo de las carreras hípicas

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Fuente: http://www.meridiano.com.ve/

El desarrollo del deporte hípico  se popularizó todo a lo largo del siglo XX. Las actividades hípicas fueron promovidas por la popularidad de las apuestas.

Esta actividad surgió en Inglaterra en el siglo XIX. Las carreras de caballos generan una fuerte demanda de caballos purasangre y del tipo trotador. El deporte hípico se desarrolló en toda Europa, en América del Norte y en el Extremo Oriente.

En 1907, Japón relanzó las carreras de caballos al finalizar la Segunda Guerra Mundial hasta el inicio de los años 1990, siendo uno de los principales países del mundo, en lo que concierne al negocio de las carreras hípicas.

Por otro lado, en el Reino Unido se consagró la cría y el entrenamiento de caballos de carrera. El aumento en la popularidad de las carreras de caballos, fue dado al éxito de los purasangres estadounidenses en las pistas inglesas. Esto impulsó a los ingleses a limitar la importación de caballos purasangre nacidos en Estados Unidos.​

Los criadores estadounidenses se concentraron en buscar la velocidad pura de los caballos. En Estados Unidos, Kentucky ha sido uno de los más importantes centros de cría de purasangre.

Por su parte, el jeque Mohammed ben Rachid Al Maktoum, integra el grupo de los grandes inversores en el mercado de los purasangre en Dubái.

En 1994, la familia reinante Al Maktoum del Emirato de Dubái creó el llamado Establo Godolphin, dedicado al entrenamiento de caballos purasangre.

Asimismo, crearon en 1996, la Dubaï World Cup, siendo la carrera de caballos mejor dotada del mundo.

En Francia, las carreras de caballos tienen el mayor crecimiento en el mundo profesional ecuestre, debido a las apuestas deportivas hípicas.

Los deportes ecuestres y las actividades recreativas

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Fuente: www.euroinnova.do

Los jinetes militares fueron innovadores en el dominio de la equitación deportiva, como el trote alzado y el desarrollo de la técnica del salto de obstáculos.

A lo largo del siglo XX, la práctica de la equitación fue en un principio una actividad netamente masculina, cuyo entrenamiento estaba vinculado con la confrontación y la guerra.

Los Juegos olímpicos de verano de 1900 en París, fue escenario de las primeras pruebas olímpicas de equitación, en la disciplina de salto de obstáculos así como con otras pruebas de salto que luego fueron abandonadas en tales eventos. El polo, por su parte, fue inscrito en el programa de los juegos de 1900 hasta 1936.

Las cuatro las disciplinas olímpicas ecuestres que aún persisten en la actualidad, son el Salto de obstáculos, la Doma clásica, y el Concurso completo de equitación, así como el Pentatlón moderno. Las mismas se establecieron en los Juegos Olímpicos de verano de 1912, en

El caballo presente en el arte y la cultura

El siglo XX, también le proporcionó al caballo, un lugar en las producciones artísticas y culturales.

Los pintores y escultores como el artista estadounidense Frederic Remington, quien representó escenas que involucra a los caballos en su obra Far West; ​ así como el pintor alemán expresionista Franz Marc, en su obra Le Cheval bleu. Por su parte, Pablo Picasso (1881-1973) quien le otorgó al caballo un lugar en su imaginario.

En el siglo XX tuvo un lugar protagónico en la novelística del oeste, entre las cuales destaca  la emblemática novela de Owen Wister  titulada The Virginian (El virginiano), publicada en el año 1902; ​ así como la colección de cuentos El corazón del Oeste (Heart of the West) de O. Henry, en 1907,​ y los relatos de Noches de Arizona (Arizona Nights) de Stewart Edward White.

En literatura de ficción, la saga de The Black Stallion (en español: El Corcel Negro) de Walter Farley, publicada en 1941, es una de las mejores obras relacionadas con caballos.

El caballo en la cinematografía

Los caballos han estado en forma omnipresentes en muchas películas de wéstern; así como en historias relacionadas con las actividades hípicas, entre los que se destacan: Kentucky Pride (1925), ​ Broadway Bill (1934), ​ Saratoga (1937), ​ entre otras.

Finalmente, la participación del caballo estuvo marcada por la película estadounidense titulada The Horse Whisperer, protagonizada y dirigida por Robert Redford  y estrenada en 1998.

The Horse Whisperer
The Horse Whisperer. Fuente: itunes.apple.com

Referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_caballo_en_el_siglo_XX

http://www.gustavomirabal.es/caballos/historia-del-caballo-en-el-siglo-xx/