Las 1.500 obras que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial

Las 1.500 obras que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial

Después de la Segunda Guerra Mundial habían desaparecido cientos de obras de arte desde diferentes frentes. En 2011, la revista alemana Focus publicó la noticia cuando apareció una colección de más de 1500 obras en el apartamento de Cornelius Gurlitt, natural de Munich. Un anciano de 80 años de edad que fue el heredero de más de un millar y medio de obras que su padre Hildebrand Gurlitt, un historiador y mecenas, había ocultado durante los años del conflicto.

Luego de la caída de los nazis, Cornelius negó tener las obras de arte. Su secreto ha sido salvaguardado durante casi setenta años. Una selección extraordinaria de obras, fue resguardada por el anciano que decidió protegerlas del famoso Holocausto resguardándolas cuidadosamente tras las baldosas de una cocina o envolviéndolas en latas de comida. Entre las piezas que se podían encontrar había obras dePablo Picasso, Paul Klee, Henri Matisse, Oskar Kokoschka entre otros.

Las obras fueron salvadas de Hitler

Durante la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler prohibió todo tipo de producciones artísticas que “no compaginaban” con los ideales de sus políticas. Las quemas masivas de “libros prohibidos”; formaban parte de la cotidianidad. Las obras de arte eran confiscadas (por su valor monetario) y de no ser consideradas aceptables por el mandatario, eran destrozadas.

Las prohibiciones de Hitler se transformaron en el negocio de muchos. El padre de Cornelius, Hildebrand Gurlitt (1895-1956), fue uno de los principales marchantes autorizados por el régimen nazi para vender las obras confiscadas de los museos y coleccionistas alemanes al ser consideradas «arte degenerado», epígrafe que incluyó a impresionistas, surrealistas, cubistas o expresionistas.

Hildebrand Gurlitt es conocido ser uno de los mercaderes de arte más importantes del Tercer Reich, quien se encargó de crear su propia colección privada y clandestina, debido a las expropiaciones del ejército alemán. Todas las obras fueron confiscadas a familias judías o compradas bajo condiciones desfavorables para los que las vendían. Hildebrand murió y dejó  a Cornelius con la increíble colección bajo su cuidado.

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Hitler, ante obras de “arte degenerado” que ordenó retirar de los museos alemanes. Fuente: elpais.com

El descubrimiento

Cornelius se había encargado de proteger la colección y la dividió, distribuyendolas entre su apartamento en Múnich (Alemania) y su casa de Salzburgo (Austria). Comprende en total 1.500 obras de grandes artistas como Matisse, Chagall, Klee, Beckmann, Rodin, Canaletto, entre otras figuras importantes de la expresión.

El 10 de septiembre de 2010, Cornelius se montó en un tren que realizaba el trayecto Zúrich-Múnich, cuando la policía en un control típico aduanero, advirtió que llevaba 10.000 euros en sus bolsillos. Enseguida encendió una alerta en el país y decidieron iniciar una investigación. Los funcionarios de Aduanas dieron con el tesoro artístico en primavera de 2011, después de que el anciano les llamara la atención durante su viaje en tren entre Múnich y Suiza. Llevaba 18 billetes de 500 euros en los bolsillos.

Dos años después, la fiscalía tuvo la autorización judicial para registrar el el apartamento del anciano en Múnich, cuando se encontró una colección más grande que la de La Galería de Londres. El estrés que le provocó a Gurlitt haber sido descubierto, le provocó un infarto y murió el 6 de mayo del 2014.

La colección está valorada en 1.000 millones de euros, según estimaciones de Meike Hoffmann, una historiadora del arte de Berlín, encargada de esclarecer el valor y el origen de las piezas. La lista de autores de las obras incluye un catálogo de la obra pictórica más significativa del pasado siglo, entre los que se menciona: Pablo Picasso, Henri Matisse, Marc Chagall, Paul Klee, Ernst Ludwig Kirchner, Emil Nolde, Franz Marc, Max Beckmann, Max Liebermann.

Cornelius Gurlitt
Cornelius Gurlitt. Fuente: oceandrive.com.ve

La revista Focus publicó la noticia

En 2011, la revista alemana Focus publicó la noticia cuando aparecieron más de 1500 obras en el apartamento de Cornelius Gurlitt, en Munich. Según relata «Focus», las obras fueron robadas por los nazis a coleccionistas judíos o las confiscaron. Alrededor de 300 forman parte de lo que los nazis llamaron «arte degenerado». En el caso de unos 200 cuadros, sus propietarios legítimos habían denunciado su desaparición. Según la revista alemana, las autoridades bávaras quisieron mantener en secreto el hallazgo por temor a los problemas diplomáticos y jurídicos que podrían surgir por posibles reclamaciones de los propietarios legítimos de las obras.

Según «Focus», las obras fueron adquiridas en las décadas de 1930 y 1940 por  Hildebrand Gurlitt. Durante las últimas décadas, su hijo Cornelius las guardó en su apartamento que, a juzgar por la descripción de «Focus», es cualquier cosa menos lujoso. Las obras se encontraban empaquetadas en distintas habitaciones oscuras, «llenas de basura», según la revista, y con estanterías montadas «de cualquier manera» por el propio anciano. La obra más antigua se remonta en el siglo XVI y todas, al margen de la suciedad y el polvo.

Cuando lo descubrieron, los funcionarios bávaros tardaron varios días en sacar las obras de la vivienda, y el sospechoso no opuso resistencia en ningún momento. Gurlitt no fue acusado de ningún delito y no hubo orden de detención dictada contra él.

Medio siglo perdidas

Durante los cincuenta años,  las obras permanecieron en un almacén clandestino, en el apartamento de Cornelius Gurlitt. El piso particular del apartamento de Cornelius encerraba un tesoro y una sorpresa para los agentes de Aduanas: 1.500 obras pintadas por lo más granado del periodo de entreguerras del siglo XX, valoradas en 1.000 millones de euros. Lienzos de Pablo Picasso, Emil Nolde, Henri Matisse, Max Beckmann o Max Liebermann.

El anciano vendió algunas de ellas y vivió de los ingresos que le reportaron. Incluso después de la confiscación de los cuadros, Cornelius también vendió un cuadro de Max Beckmann por 864.000 euros en la casa de subastas Lempertz de Colonia. Una de las obras decomisadas, fue un Matisse que pertenecía al coleccionista de arte judío Paul Rosenberg, abuelo de la periodista francesa Anne Sinclair. Sinclair lleva años luchando por la devolución de los cuadros de su abuelo robados por los nazis. Se trata de un retrato de mujer que Rosenberg tuvo que dejar en París al huir de los nazis.

En 2013, se subieron a internet una base de datos sobre obras de arte pertenecientes a judíos y robadas por los nazis durante la II Guerra Mundial, a iniciativa del Getty Research Institute de Los Ángeles.

Por su parte, la Asociación Nacional de Museos de Holanda puso en marcha un inventario de 139 obras para que las familias judías identifiquen y recuperen las obras que les fueron arrebatadas.

Un gran aporte para el arte

Pese a que las pinturas tenían terribles marcas de guerra, las 1.500 pinturas se mantenían en buen estado. Antes de morir, Cornelius decidió entregar todas sus piezas al Museo de Arte de Berna, en Suiza. El Museo se dio a la dura tarea de rastrear a los dueños originales de las obras para tratar de remendar los errores del pasado de Gurlitt.

Museo de Arte de Berna
Museo de Arte de Berna. Fuente: oceandrive.com.ve

Referencias

https://oceandrive.com.ve/zz-carrusel/estaba-escondida-la-misteriosa-coleccion-de-1-500-obras-que-sobrevivio-a-la-segunda-guerra-mundial/

https://www.artelista.com/blog/las-pinturas-perdidas-en-la-segunda-guerra-mundial/

https://www.abc.es/cultura/arte/20131103/abci-recuperan-obras-arte-robadas-201311031421.html

https://elpais.com/cultura/2013/11/03/actualidad/1383505840_170909.html

https://www.elespectador.com/noticias/cultura/los-1500-cuadros-confiscados-los-nazis-articulo-456613

 

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