El arte de la joyería en la historia

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El arte de la joyería, forma parte de la historia artística de nuestras regiones, y le ha dado un significado en la era del cobre, del bronce y  del hierro. Los seres humanos han utilizados joyas como símbolo de estatus, como filiación étnica o religiosa, de significado personal o para intercambio comercial.

Las joyas en la antigua Grecia

En la joyería en la antigua Grecia era frecuente el uso de joyas que respondían a la necesidad de adornarse. El uso de collares, pendientes, pulseras y anillos era lo más habitual. También las diademas y cadenas o cinturones eran frecuentes en las ceremonias. Por otra parte, las fíbulas y alfileres eran utilizadas para sostener las prendas en las vestimentas.

El uso de metales y gemas preciosas se remontan a 1600 a.C y, hacia el siglo 300 a.C., los griegos empleaban amatistasesmeraldas y perlas. Sus técnicas se basaban en piezas fundidas y piezas martilladas. Sin embargo,  el trabajo de granulado, filigrana, cincelado era el más frecuente. También es habitual encontrar piezas en oro repujado. Los griegos trabajaron el engaste de piedras en sus joyas, así como el uso de esmalte.

En la iconografía de las joyas era muy diversa, estaban presentes los motivos vegetales tales como rosetas, palmetas, hojas y bellotas; así como figuras de animales como los carneros, leones, serpientes y esfinges. También se evidenciaban representaciones humanas como divinidades y héroes. Estos motivos eran muy comunes en gargantillas, diademas, pendientes, sortijas o anillos y pulseras.

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Brazalete griego. Fuente: www.balclis.com

La joyería romana

La Joyería romana tuvo inspiraciones muy diversas, debido a la utilización de una gran variedad de materiales y recursos naturales extraídos de los territorios que estaban bajo su dominio. Además, como buenos comerciantes, accedieron a exóticas piedras preciosas que venían del lejano oriente.

Las joyas más utilizadas fueron broches, pulseras, pendientes, sortijas, botones y gargantillas entre otras. Los romanos usaron metales como la plata y el bronce, siendo el oro el más preciado. Asimismo, emplearon gemas preciosas como zafirosdiamantesesmeraldas gemas orgánicas como madera petrificada y ámbar.

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Collar romano. Fuente: www.balclis.com

La joyería en la Edad Media

Tras la caída de Roma, la joyería medieval destacó por la calidad de sus piezas. La Edad Media se caracterizó por joyas de plata como fíbulas, prendedores, collares, pendientes, horquillas y brazaletes.

De igual manera, los anillos o sortijas, pulseras, pendientes, broches, collares y fíbulas eran engarzadas con importante pedrería y eran muy usadas por la civilización de la época. Las armas también eran adormadas como joyas.

Las piedras preciosas se adquirían a través del comercio, siendo más frecuentes los zafiros que venían de Ceilán y Persia, las esmeraldas de Egipto y los diamantes de la India y África Central.

Las piezas de índole religioso fueron muy comunes, debido a que predominó la representación de formas asociadas al cristianismo.

La importancia de las joyas en el Renacimiento

El Renacimiento surge como movimiento cultural en Italia a partir del siglo XIV y fue extendiéndose por el resto de Europa durante el siglo XVI. El comercio de gemas preciosas en Europa hizo que estuviese disponible una gran variedad, fue una época de esplendor y las joyas comenzaron a vivir su momento artístico.

En el siglo XV, las joyas fueron de gran relevancia en la moda de la época. Los trajes de terciopelo y seda fueron bordados con pedrería y perlas.

Las joyas representaban un símbolo de prestigio y poder y estaban muy ligadas a la Corte. Muchas de ellas fueron fabricadas  con esmeraldas colombianas, topacios y amazonita de Brasil, espinela, iolita y crisoberilo de Sri Lanka, rubí de la India, lapislázuli afgano, turquesa persa, peridoto del Mar Rojo, ópalo, granate y amatista de Bohemia y Hungría.

Durante el proceso de creación, los colgantes, gargantillas, sortijas se efectuaba el labrado del oro, esmaltado y engarce de las piedras. Los “Llibres de Passanties” conservados en el Museo de Historia de la ciudad de Barcelona, son un claro testimonio de estas obras.

Los joyeros y orfebres renacentistas enriquecieron las técnicas aplicadas en joyería y emplearon nuevas “tecnologías” que les permitían tallar piedras de una mayor dureza y realizar grabados tallados sobre gemas.

Se extendió el uso de pendientes combinados con piedras barrocas, gemas incrustadas y esmalte.

Los broches con retratos en miniatura fueron muy populares, así como, la ornamentación de animales fantásticos como sirenas, cabezas de monstruos y centauros. Sin embargo, en un periodo dominado por la religión eran muy frecuentes el uso de cruces y medallas combinadas con oro, gemas y esmalte.

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Dama renacentista. Fuente: www.balclis.com

La joyería Barroca

En la época del barroco, a las piezas de índole religiosa y simbólica heredadas del pasado, se sumaron otras joyas puramente ornamentales, que realzaban la calidad de elaboración y la riqueza de los materiales, que exhibía el status social del portador.

Las formas profanas o fantasiosas respondían a criterios estéticos o de capricho, imponiéndose paulatinamente frente a las religiosas o votivas. Por ejemplo, los colgantes de tipo altaret, piezas que podrían considerarse verdaderas esculturas o cuadros portátiles, e incluso frentes arquitectónicos en miniatura.

En el siglo XVIII las gemas se presentaban siempre en monturas cerradas. Los joyeros de la época se dieron cuenta de la importancia de destacar el brillo de la pedrería y decidieron abrir las monturas y sujetar las gemas al aire para que lucieran en todo su esplendor.

La joyería en el siglo XIX

Durante el siglo XIX, en el ámbito de la joyería se destacó el historicismo con fuentes de inspiración, desde clásicas hasta barrocas.

Tras la aparición del Romanticismo, la joyería se convirtió en una manifestación del sentir apasionado, y a las joyas se les dotó de una gran carga simbólica y emotiva. Ya fuera como recuerdo de un difunto o de un ser amado, las joyas se usaban con guardapelos o portarretratos, e incluso piezas elaboradas con cabello humano.

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Evolución de la joyería. Fuente: www.jorgejuanjoyeros.es

La seductora joyería de principios del siglo XX

Los últimos coletazos del colonialismo europeo del siglo XIX coincidieron con una era de riqueza, de refinamiento y de sofisticación que se vio bruscamente interrumpida con el inicio de la Primera Guerra Mundial. Este período, que denominamos Belle Époque, a nivel de las artes, significó el regreso de antiguos temas y motivos.

El gran representante de la joyería de esta época fue el francés Louis Cartier, se encargó de buscar patrones en documentos antiguos, para recuperar diseños del pasado. El siglo XVIII fue su principal fuente de inspiración.

Desde 1900, aparecieron distintos movimientos artísticos como el Art Nouveau, las piezas de autor y de diseño.

Las piezas de principios de siglo XX han sido mucha importancia para los coleccionistas de joyas. El diamante fue la gema más popular junto con la perla, y era habitual enmarcarlo en líneas de esmalte negro o de ónix, de modo que se consideraba una estética en la que predomina el “blanco y negro”. Los orfebres se inspiraron en la aportación estilística de los ballets rusos de Diaghilev y el redescubrimiento de culturas, tales como la egipcia o la japonesa. La Segunda Guerra Mundial supuso el final de los locos años 20 y dio paso a una nueva década mucho más explosiva.

La joyería en los años 40-50

En la década de 1940, el oro era el principal metal precioso, aun cuando se empleara en hojas más delgadas y ligeras. Las cadenas cilíndricas, tubos de oro sinuosos y los broches grandes con motivos florales se pusieron de moda en esa época.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las casas de alta costura parisinas como Christian Dior, Yves Saint Laurent y Chanel vistieron a las mujeres más glamurosas de la sociedad. El oro amarillo siguió teniendo gran popularidad y se combinó con gemas como turquesas, amatistas, así como, las joyas cubiertas en oro y diamantes.

Personalidades como Grace Kelly y Jackie Kennedy fueron un referente de estilo y pusieron en gran valor los collares de perlas.

Por otra parte, el platero Georg Jensen, destacó debido a sus diseños escandinavos, los cuales son muy valorados por los coleccionistas de todo el mundo.

La joyería exhuberante de la segunda mitad del siglo XX

Durante la década de 1960, los ingleses y su estética más pop dominaron el mercado de la moda y las joyas con complementos de gran tamaño, como las pulseras, gargantillas y enormes pendientes de colores saturados o metalizados de inspiración futurista.

Italia, por su parte, relevó a Francia como referente de estilo y firmas como Gucci o Ferragamo, los cuales eran los símbolos del cool juvenil.

En la década de los 70 las joyas comenzaron expresar espiritualidad en vez de opulencia. Van Cleef and Arpels marcó la pauta de la era con piezas en oro engastadas con rubíes, esmeraldas y diamantes. La casa italiana Bulgari diseñó piezas como gargantillas, pulseras o pendientes que tanto podrían ser usadas de día como de noche.

Los años 80 fue la década del poder y la gloria. El color negro dominó la moda y servía de fondo para las llamativas y ostentosas joyas en oro pulido. Las mujeres ejecutivas se vestían con grandes joyas para lucir poderosa y femenina.

Actualmente, en el siglo XXI, la joyería presenta un revival del siglo XX, encontrando en el mercado piezas de estilo Belle Époque o Art Déco, de estilo vintage como en los años 50 o exuberantes como las de los años 80 y 90.

Referencias

https://www.balclis.com/es/el-arte-de-la-joyeria-a-lo-largo-de-la-historia/

https://www.jewelrycooltrend.com/breve-historia-de-la-joyeria/#Joyeria_Contemporanea

http://bellezaporunproposito.mx/la-historia-de-la-joyeria/

 

Las joyas más emblemáticas de la historia

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Grandes personalidades reyes y príncipe de la historia, así como, aristócratas y familias de la alta sociedad, fueron dueños de joyas emblemáticas que destacaron por su extrema belleza.

Esas mismas joyas pasaron por generaciones y ciudades hasta el día de hoy, siendo las más emblemáticas debido a quienes tuvieron la fortuna de usarlas.

Las joyas han sido siempre un elemento muy valioso para la mayoría de las civilizaciones. Estas piedras preciosas han servido como elemento de decoración pero también son un símbolo de poder y riqueza. Sin embargo, se convirtieron en una manifestación de dinero, poder y permanencia. Las joyas han estado presentes a lo largo de la historia. Algunas de ellas se convirtieron en piezas emblemáticas, exquisitas y únicas por lo que tuvieron más fama que sus poseedores.

El Diamante Hope

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El Diamante Hope. Fuente: argimirojoyero.com

El Diamante Hope se le conoce como el diamante azul gracias a su caracterizo tono azul intenso. Tiene un peso estimado peso de 45 quilates. Se trata de una de las joyas emblemáticas con una macabra leyenda detrás. Se dice que un sacerdote la robó de un santuario que homenajeaba a la diosa hindú Sita, y que al extraerse de forma despiadada, la diosa maldijo a todo aquel que la poseyera. Tal es el caso de Jean Baptiste Tefernier, el contrabandista que, en 1642, se encargó de trasportar el diamante Hope de Asia a Europa, murió durante ese mismo viaje devorado por una manada de perros.

Más tarde, la gema pasó a pertenecer al monarca francés Luis XIV, quien redujo a 67,5 quilates de los 112,5, para acabar con la mala fama del diamante,  y coincidió con la muerte de varios de sus hijos pequeños.  El rey prestó su joya a sus amigos: Nicholas Fouquet, condenado a cadena perpetua por malversación de fondos, y la princesa Lambrelle terminó apaleada por el pueblo, mientras que el propio rey murió arruinado y despreciado. Años después, Luis XIV regaló esta joya a María Antonieta de Austria, quien murió decapitada.

LuisXIV
LuisXIV. Fuente: www.marjoya.com

En 1980, el banquero Henry Thomas Hope, de quien recibe el nombre, adquirió la joya en 150.000 dólares. Debido a sus malos negocios, su familia terminó arruinada. Igualmente, el magnate americano Ned McLean terminó recluido en un manicomio, tras la muerte de sus dos hijos. Uno de ellos murió en un accidente de tránsito, mientras que su hija falleció por sobredosis. La joya quedó como parte de la herencia para sus nietos, su última dueña Evalyn McLean apareció muerta en su apartamento sin causa aparente, a los 25 años.

Finalmente, perteneció el joyero Harry Winston. Este último, optó por donarlo en 1958, al Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano (Estados Unidos) donde permanece la joya hasta día de hoy.

El collar de María Antonieta

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El Collar de Maria Antonieta. Fuente: www.marjoya.com

María Antonieta fue la reina que gobernó a Francia durante el siglo XVIII. La monarca tenía fama entre la corte de ser una mujer muy frívola, debido a su gran colección de joyas.

Entre su colección tenía un collar de 648 diamantes, que Luis XV había encargado para su favorita, Madame du Barry. Sin embargo, éste murió antes de que la joya estuviera terminada, por lo que su amante nunca lo recibió. Entonces, el obispo de Rohan lo adquiere sin pagarlo e indica al joyero que se lo cobre a Marí­a Antonieta. El obispo se lo entrega finalmente a su amante, la condesa Jeanne Valois. Esta lo traslada el diamante a Londres, donde es desarmado y vendido por piezas.

Maria Antonieta
Maria Antonieta. Fuente: www.marjoya.com

Cuando el joyero intentó cobrar el dinero de la joya a la Reina María Antonieta, ésta descubre el engaño y la falsa condesa fue sentenciada a morir en la hoguera. El pueblo se solidariza con la condesa de Valois e inicia unas revueltas contra la reina y la corona.

La Perla Peregrina

La Perla Peregrina. Fuente: argimirojoyero.com

Se trata de una de las joyas más emblemáticas de la Casa Real de España porque está considerada como una de las mejores perlas del mundo. Su particularidad reside en su forma perfecta de lágrima y por su exquisito brillo nacarado. Fue descubierta en las aguas de Panamá en el año 1515.

La perla Peregrina fue ofrecida al rey Felipe II, el cual la acepto, por lo que viajó desde su país de origen hasta España donde la lucieron varias reinas que se encapricharon de ella.

María Tudor, Isabel de Borbón e  Isabel I de Portugal fueron algunas de las afortunadas que la portaron como collar durante ceremonias y fiestas, y con el tiempo fue posesión de Napoleón III.

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La Perla Peregrina perteneció a la reina María Tudor y a la actriz Elizabeth Taylor. Fuente: www.marjoya.com

En 1969, la perla llegó a formar parte de la colección privada de la actriz Elizabeth Taylor, como regalo de su cumpleaños, realizado por su esposo Richard Burton, quien la adquirió 37.000 dólares durante una subasta.

Tras el fallecimiento de la actriz, en el año 2011, la perla salió a subasta y finalmente se vendió por un precio de 9 millones de euros.

Anillo de Lady Di

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El Anillo de Lady Di. Fuente: argimirojoyero.com

Uno de los anillos más famosos de la historia es el que escogió la propia Diana de un catálogo cuando Carlos de Gales le propuso matrimonio, en 1981. Se trata en un anillo de oro blanco con un zafiro de 18 quilates, en un tono azul intenso, el cual está rodeado por 14 pequeños diamantes, recubierto por 14 diamantes. El anillo se convirtió en una pieza de joyería muy popular a nivel mundial y pasó a ser una de las joyas más deseadas del mundo.

La casa de joyeros Garrard se encargó de realizar este anillo exclusivo de diseño con un valor de 65 mil dólares.

En 2010, el hijo del príncipe Carlos, Guillermo, le regaló el anillo a su prometida, Kate Middleton al pedirle matrimonio, mientras le rendía un homenaje especial a su madre. Desde entonces el anillo Lady Di ha aumentado exponencialmente su valor hasta alcanzar los 336.480,000 euros.

El anillo que perteneció a la mítica Lady Di se convirtió en uno de los más populares de la historia y también uno de los más deseados, ya que se pueden encontrar réplicas a un precio más asequible.

Diamante Pink Star

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Diamante Pink Star. Fuente: www.marjoya.com

El famoso Diamante Pink Star es el más caro del mundo, el cual alcanza un valor 62,3 millones de euros. Se trata de una joya emblemática por ser un regalo de la naturaleza de 60 quilates en un tono rosa intenso. Su talla ovalada está libre de impurezas. Es el diamante más grande que se conoce con estas características de color y pureza. Sus dimensiones son de 2.69 por 2.06 centímetros.

El diamante Pink Star fue encontrado en África, en el año 1999. En el 2003, se mostró al mundo por primera vez y, actualmente, se encuentra enmarcado en un anillo.

Los Huevos de Pascua Fabergé

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Los Huevos de Fabergé. Fuenta: https://www.marjoya.com/

Los huevos de pascua de Fabergé son unas joyas emblemáticas que, sin duda, han pasado a la historia por ser un símbolo de la Rusia zarista. Más allá de ser joyas de un alto valor económico son consideradas obras de arte por sus detalles artísticos. Se trata de una impresionantecolección de joyería que consta de 69 huevos de Pascua, creada por el joyero ruso Carl Faberge para los zares de Rusia y otros miembros de la burguesía y nobleza, entre los años 1885 y 1917.

Faberge fue considerado uno de losmejores orfebres del mundo, se convirtió en el año 1870 en el responsable de la empresa familiar de joyería en San Petersburgo. Tras obtener la medalla de oro por exhibir sus obras en la exposición Panrusa, logró conseguir el cargo de joyero oficial de la casa real.

Para la Pascua de 1883, el Zar Alejandro III, encargó al joyero una pieza de joyería que consistía en un huevo grande con uno más pequeño adentro, y dentro de éste una gallina, para dárselo como regalo a su mujer. Faberge, en su lugar, creó 69 huevos de lujo, muy diferentes. El obsequio le gusto tanto a la zarina que ordenó hacer uno para cada Pascua. Cada pieza está hecha de varios metales: níquel, cobre, acero, oro, platino, plata y paladino. A su vez, las piedras utilizadas también eran muy diversas, zafiros, rubíes, esmeraldas y diamantes.

Zar Alejandro III Fuente: www.marjoya.com

Al caer la familia zarista, los huevos de Pascua Fabergé fueron saqueados y repartidos por todo el mundo. Aun cuando se desconoce su paradero, se ha reconocido que la reina Isabel II de Inglaterra posee tres de las 69 piezas de la colección.

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Huevo de Fabergé. Fuente: www.marjoya.com

Referencias

https://www.marjoya.com/blog/2016/10/31/las-joyas-mas-importantes-de-la-historia/

https://theamaranta.com/brillo/las-joyas-mas-emblematicas-de-la-historia/

https://argimirojoyero.com/blog/joyas-famosas-historia/

 

 

La Moda en la Historia

Historia de la Moda

La historia de la moda expresa la evolución cronológica de las prendas de vestir. En un principio, el vestido era la necesidad básica del hombre para protegerse del frío y de las inclemencias del tiempo. Las vestimentas consistían en el uso de pieles de los animales que cazaban y, luego empleó la lana y productos vegetales como el lino y el algodón.

Con el tiempo, el vestido ha alcanzado un perfil estético, el cual refleja el gusto y el carácter de quien lo porta. Asimismo, el uso del vestido es acorde con factores climáticos y geográficos, así como sociales, religiosos y sexistas.

Los egipcios, griegos y romanos, establecieron civilizaciones muy adelantadas a su tiempo. Desarrollaron artes como la literatura, la música y la pintura, también desarrollaron una gran creatividad en el diseño y un gran gusto por la moda.

Evolución del vestido

La historia del vestido comienza con la aparición del Homo Sapiens que, en principio se cubría con la piel de los animales que cazaba. En el período Neolítico, el ser humano desarrolló la habilidad de tejer e hilar. La ropa que usaba eran pequeños trozos de piel que no se adaptaban al cuerpo y que llevaban los primeros dibujos ornamentales, en forma de cenefas.

En las primeras civilizaciones como en Egipto, se hacían prendas más elaboradas, siendo el lino el material más utilizado para elaborar la tela. La base de la indumentaria era una pieza de lino que envolvía la cintura sujeta con un cinturón, denominada shenti.

En Mesopotamia, los sumerios solían vestir con largos mantones de lana adornados con franja de colores vivos, pliegues y pelambres de tela. Los asirios usaban túnicas de lana, de acuerdo a su clase social: los del pueblo llano las usaban hasta las rodillas y las clases dirigentes hasta los pies. Los persas vestían prendas de colores vivos, destacando el púrpura y el amarillo, adornados con dibujos de círculos, estrellas y flores de color azul, blanco o amarillo.

Antigüedad clásica

En la antigua Grecia, se usaba el lino, la lana, el algodón y la seda. El vestido más antiguo era la exomis. En aquella época, la moda era una forma de diferenciar las clases sociales: los campesinos usaban ropas con pieles curtidas o de lana gruesa con un gorro de cuero llamado kyne; las clases más altas usaban vestidos de lino o lana fina, llamado quitón, cubierto por un manto conocido como himatión. Las mujeres usaban una túnica larga denominada peplo.

Moda Antigua
Moda Antigua. Fuente: es.wikipedia.org

En Roma también se usaba el lino, la lana y la seda. La prenda de vestir más antigua era el sublgaculum, que consistía en un taparrabos.

Durante la época de la República, los romanos usaban la subúcula, que era una túnica que podía ser de dos tipos: dalmática con mangas, o colobium sin las mismas. Sobre ella llevaban una toga, según su ocupación: estrecha para los filósofos, ceñida para los guerreros, con una banda púrpura para sacerdotes y magistrados, y del mismo color con bordados de oro para altos dignatarios.

La ropa femenina consistía en un taparrabos y stropium, (lo que hoy sería el sujetador), sobre el que iban dos túnicas: la subúculo, larga hasta los pies y sin mangas, y el supparum, semejante al quitón griego. Encima se podía llevar el pallium, un manto colocado sobre la cabeza para las viudas.

Edad Media

Luego de la caída del Imperio Romano, los pueblos germánicos implantaron la práctica de coser la ropa. Usaban túnicas cortas de mangas largas, calzones largos o pantalones y un sayo sobre los hombros.

Generalmente, los hombres portaban dos túnicas: una fina de hilo a modo de camisa, denominada brial; y otra de lana más larga, de mangas estrechas con un cinturón de cuero; además usaban calzones y una capa.

Las mujeres, por otra parte, también llevaban dos túnicas: la camisia de mangas estrechas y la estola larga. Sobre ellas llevaban una capa, un manto o una clámide. El velo que cubría su cabeza, era de uso frecuente; así como los guantes de hilo para el verano y de piel para el invierno.

Desde el siglo XII, aumentó el uso de la seda y el algodón tenía su principal centro de producción en Italia. Apareció el vellux o terciopelo, y aumentó la producción de peletería.

Durante el siglo XIV, los calzones fueron más cortos. Sobre las camisas se llevaba un jubón, el cual era una prenda que cubría desde los hombros hasta la cintura.

Evolucion de la moda
Evolución de la moda. Fuente: godofredo.ninja

Edad Moderna

En el Renacimiento surgió el concepto de moda, tal como la conocemos en la actualidad, en el que se introdujeron nuevos géneros y la costura alcanzó un alto grado de profesionalización.

Durante el siglo XVI, el calzón era a modo de bombacho. Se usaba el jubón con capas que llevaba diversos tipos de adornos como la gorguera, tela de encajes fruncidos que cubría el cuello. En el atuendo femenino, surgió el corsé que ceñía a la cintura, sobre una falda acampanada llamada crinolina.

Para el siglo XVII, predominaron las formas sobrias, por influencia religiosa. El paño era el material más utilizado, y la seda estaba al alcance de las clases más elevadas de la sociedad. El jubón fue transformado a chaqueta y el calzón se alargó quedando por debajo de unas botas altas.

En Francia, la corte de Luis XIV benefició a la alta costura. Apareció la corbata en forma de lazo anudada al cuello y la casaca que era ajustada y tenía forma de campana en la parte inferior.

Siglo XVIII

En el siglo XVIII, se usaban las camisas de mangas anchas con corbata y chaqueta. Los calzones llagaban a las rodillas y medias. La casaca se hizo más estrecho y apareció el frac. El traje femenino era al estilo Watteau, con faldas abultadas sobre la crinolina con grandes drapeados plegados y colas que llegaban al suelo.

Durante los tiempos de la Revolución Francesa, la forma de vestir era uniforme. Los hombres usaban las casacas y pantalones largos, mientras que las mujeres usaban corpiños, faldas y chal de tela.

En Inglaterra, el hombre vestía con casacas de cuello alto, calzón hasta las rodillas y sombreros de copa. Las mujeres usaban vestidos largos con una cinta por debajo del pecho.

Siglo XIX

En el siglo XIX, la vestimenta era dedicada para el hombre moderno. El frac se hizo más corto y ancho, tomando la forma actual de la chaqueta; el pantalón era amplio por la parte superior y estrecho hasta los tobillos; y el abrigo de corte recto. En el vestido de la mujer, el talle se bajó a la cintura, con mangas anchas y hombreras y faldas anchas.

Por otra parte, apareció la figura del modista y la modelo, el género de punto y se inventó la máquina de coser.

Siglo XX

En el siglo XX, prevalecía la moda masculina inglesa, mientras que la femenina estuvo influenciada por la costura francesa. La indumentaria se fue simplificando, siendo de carácter práctico y utilitario de las prendas, así como el aspecto deportivo y urbano.

En la moda femenina, apareció la minifalda y comenzaron a usar pantalones, surgiendo la  “unisex”.

A mediados de siglo, en los Estados Unidos se impuso la moda juvenil, práctica y deportiva con el uso del blue-jean o pantalón vaquero. Seguidamente, el prét-á-porter, el diseño de moda a precios económicos, cobra auge debido a su producción en serie.

En las últimas décadas, se han proliferado los movimientos alternativos como la moda de las “tribus urbanas”. Esta tendencia busca diferenciarse al resto de la población basados en los gustos comunes de la música y la ropa vanguardista.

Referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_moda

https://estudiantes.elpais.com/EPE2015/periodico-digital/ver/equipo/1862/articulo/la-moda-a-traves-de-la-historia